No nos levantamos tarde el viernes. A las 8am dejamos a Daniela en su facultad de la UV (ella tenía clase) y marchamos rumbo a Poza Rica; en realidad fue Coatzintla, donde viven familiares de Lirida. Una de sus tías nos invitó a desayunar lo típico del lugar: enchiladas con cecina.
Muy linda persona su tía; se puso a hacer todo ella misma al momento, ¡incluyendo las tortillas! Nada más veía que seguía y seguía poniendo frijoles, tortillas y carne a cocer, mientras Liri y yo comíamos y comíamos hasta no poder más.
Tras ese delicioso desayuno fuimos a conocer el Tajín, el sitio arqueológico más importante de los totonacas y su famosa pirámide de los nichos. Su nombre significa "ciudad de los truenos" en totonaca y curiosamente todo el tiempo que estuvimos ahí nos tocó escuchar muchos truenos y se veían nubarrones en la cercanía pero los dioses fueron clementes y no llovió.
Afuera de la zona arqueológica hay una plaza en cuyo centro hay un palo donde permanentemente bailan y descienden los voladores y alrededor es un mercado de artesanías. Curioseando en los puestos terminamos comprando cada quién una botella de licor de vainilla muy sabroso (el mío se me acabó en hacer los jelly shots) y alguno que otro recuerdo del lugar.
Salimos ya tarde, después de las 3pm y aunque teníamos mucho tramo por recorrer, nos dimos el lujo de perdernos un rato hasta que por fin encontramos la carretera con rumbo al sur.
Tras hora y media de camino, después de haber atravesado el puente Tecolutla, entramos a la región conocida como Costa Esmeralda que, como su nombre dice, ostenta playas bañadas por un hermoso mar color verde esmeralda. Siguiendo la ruta cruzamos también el puente Nautla y llegamos a Vega de Alatorre, donde nos detuvimos a comer una rica y abundante cazuela de mariscos.
La curiosidad del camino de ese día fue un poster promocional de campaña política donde aparece la clon de Britney Spears. ¡Sí, aunque usted no lo crea! Nos reímos tanto :D
El sol caía cuando tomamos el entronque a Xalapa, nuestra meta de ese día. De pronto se soltó una lluvia torrencial a la que no se le veía fin, a eso súmenle que todo el tramo es de subida y el chevy no tiene mucha potencia. Conducir a 60km/h bajo un diluvio puede ser bastante frustrante. Para colmo, en Xalapa también nos perdimos.
Y aún no supero pasar esa noche en un depa del tamaño de un huevo.

