En el hostal había reservado 3 camas. De hecho era la primera vez que me quedaba en dormitorio compartido. Al llegar al cuarto nos hicimos bolas porque había otras chavas y cada quien en la cama que quisiera. Resulta los chicos de recepción nos dijeron que podríamos agarrar cualquier cama, cuando en realidad se supone que cada llave tiene el número de la cama asignada. Total, una nada más quería dormir.
A la mañana siguiente nos levantamos temprano, almorzamos bien en el restaurante del hostal y aprovechamos que había un supermercado Chedraui a una cuadra, para ir por provisiones para la semana.
Aquellos que me conocen sabrán que casi no me gusta tomar tours y en el caso específico de las zonas arqueológicas prefiero ir a mi propio paso, incluso pasando el día entero ahí. *cof*Cristi*cof* Por fortuna pude convencer a Raquel y Esther, mis compañeras de viaje, de lo genial que sería explorar Palenque a fondo. Es así como un par de horas más tarde tomamos una combi del centro de Palenque hacia la zona de las ruinas.
Para variar, había fila para comprar los boletos. Ese tumulto de gente se mantiene en la entrada de la zona y frente al templo de las Inscripciones, lo más popular de la visita. Desafortunadamente, por cuestiones de conservación, desde hace más de 15 años ya no puedes subir ni entrar a ver el sarcófago de Pakal.
Conforme vas caminando se va diluyendo la gente y puedes apreciar mejor las construcciones. Bueno, una excepción es el Palacio, que es tan grande e imponente que puedes apreciarlo a gusto.
Me encantó que esta vez recorrimos todo, TODO Palenque, llegando a templos recónditos como los templos XVIII, XIX y XX envueltos aún en selva.
Trepé los templos del conjunto de las cruces (aquí dejaron de escalar mis acompañantes).
Caminamos a lo largo del rio Otulum para llegar al grupo de los murciélagos y los baños de la reina, de donde tomamos una vereda y salimos a la carretera frente al museo de sitio.
Muchas personas suelen saltarse el museo pensando que es algo aburrido después de ver las grandes pirámides. Se equivocan. Por lo general las piezas más delicadas y elaboradas se resguardan ahí: estelas, incensarios y objetos varios de barro o cerámica. Además, tiene una recreación de la tumba de Pakal con la explicación de los grabados de la lápida y las pinturas de la sala.
En total, estuvimos como 6 horas en la zona arqueológica. Alrededor de las 4:30pm tomamos una combi de regreso a la ciudad. Con un hambre de perros nos pusimos a recorrer lugares, a ver qué se nos antojaba. Sin embargo se soltó un aguacero, de esos que se deja caer el cielo, lo que nos obligó a entrar al lugar más cercano: ¡una rosticeria!
No estuvo nada mal el pollo, comimos sabroso y barato. Lo malo es que no paraba de llover, así que nos fuimos caminando de toldo en toldo, tratando de llegar al hotel.
Repentinamente arreció el agua y nos metimos a una agencia de viajes. Empezamos a curiosear los tours que ofrecían. El dueño notó nuestro interés y nos empezó a sacar plática, tras lo cual nos contó sobre sus experiencias en más de 20 años en el negocio, primero como chofer de tours y luego en su propia agencia.
Aquí cabe mencionar que hay mucha oferta de agencias. El negocio está muy competido, por lo que en realidad no hay tanta variación en los precios. A lo mucho la diferencia oscila entre $50 y $100. En realidad uno debe fijarse en el vehículo que ofrece (no todos traen clima, que en viajes largos se agradece) y las actividades o amenidades incluidas en el tour (lean la letra pequeña).
Yo no le pensé dos veces y pagué el viaje de ida a Flores, Guatemala ($350). Chingue su madre. A ver cómo le hacía para moverme allá y regresar a México. El señor me empezó a dar muchos tips y me dijo a quién contactar allá (una agencia llamada "San Juan") para la ida a Tikal y el viaje de regreso. Raquel y Esther no quisieron cruzar a Guatemala y se decidieron por el tour a Yaxchilan y Bonampak pasando una noche en un campamento lacandón.
Tras pasar como hora y media en la agencia no había dejado de llover, por lo que el señor nos ayudó a conseguir un taxi de la calle y finalmente regresar al hotel a darnos un buen baño y preparar las mochilas.
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