domingo, 22 de septiembre de 2019

Zürich

En los casi 4 años que llevo en Alemania había esquivado visitar Suiza. Seamos honestos, la vida ahí es mucho más cara y, a pesar de que manejo el euro, hay otros países en la lista que se adecuan mejor al bolsillo.

Buscando vuelos para Göteborg, tenía opciones de regreso con escala en Múnich o Zúrich. A Múnich la neta puedo ir a cada rato (y lo hago), pero Zúrich... hmmm... incluso podía elegir el tiempo de espera entre vuelos. ¿Por fin visitar Suiza sin pagar noche de hospedaje? Terminé seleccionando un vuelo con 9 horas de trasbordo, suficientes para visitar la ciudad, tomando en cuenta salir y regresar al aeropuerto.
---



El día en Göteborg amaneció precioso. Si algo me gustó de Suecia, es que el transporte público es igual de eficiente que Alemania, sumamente útil cuando se trata de llegar a tiempo al aeropuerto. Para mi fortuna, el vuelo a Zúrich llegó y salió demorado, ya que había mal clima allá, además de mucho viento. Total, en lo que salí del aeropuerto, compré algo de comer y llegué a la ciudad, me dieron las 2pm.


Las partes antiguas del centro son muy bonitas, con edificios típicos y coloridos. Admiré el paisaje desde Lindenhof y me perdí en los alrededores de Agustinergasse; pasé frente al reloj de St. Peter y entré a Fraumünster para admirar los vitrales de Marc Chagall (la foto la saqué a escondidas).







Llegué hasta el muelle del lago y me senté a descansar un rato. El clima dio tregua y el viento se llevó las nubes, permitiendo que se apreciara el cielo azul. Caminé frente a la casa de la ópera, para después seguir a Grossmünster.





Desafortunadamente llegué a los pocos minutos de que habían cerrado la iglesia pero aproveché para callejonear por toda esa zona detrás del ayuntamiento. Aquí se encuentra el cabaret Voltaire, cuna del Dadaísmo. Subí hasta la terraza de la ETH Zúrich, donde me quedé un largo rato admirando la vista de la ciudad.





Mi hora de partida se aproximaba y regresé al aeropuerto. Merodeé por la terraza para obtener una última vista del atardecer antes de entrar a la sala de espera y abordar el vuelo de regreso a Núremberg.