miércoles, 1 de abril de 2015

Toniná, Chiapas

A finales de enero de este año viajé a San Cristóbal de las Casas, Chiapas a la boda de una muy buena amiga. Entre la boda civil el jueves y la religiosa el sábado, tendría el viernes libre y no sabía que hacer con el. Conozco bastante bien la región, precisamente porque he viajado mucho para visitar a mi amiga y me ha dado recorridos por la zona, así que me puse a pensar que podía conocer.

¿San Juan Chamula? ¿Zinacantán? ¿Teopisca y sus elotes? ¿Chinkultic? ¿Cascada Velo de novia? ¿Lagunas de Montebello? Ya conozco todos esos lugares (sin presumir).
¿Viaje express a Palenque? Fui el año pasado.
¡¿Entonces?!

De pronto se me prendió el foco. ¡Toniná, claro! Viene como parada intermedia de los tours entre Palenque y San Cris. En un momento de ocio en la oficina busqué en google sobre el lugar. No hay mucha información; suele ser un sitio pequeño y poco visitado. Lo único bueno que encontré fue el blog de un chavo que relató su visita al sitio, con todo y gastos de transporte, entrada y comida.
Desde entonces no me pude sacar la idea de la cabeza.

El jueves por la noche mis roomies de la boda y las demás chicas se la pasaron dándose ideas de qué conocer, ya que para algunas era la primera vez que viajaban a Chiapas. Yo tenía mi plan fijo en la mente.

Al día siguiente, viernes, me levanté relativamente temprano, almorcé muy bien en una fondita frente a mi hotel y caminé rumbo a donde salen las camionetas a Ocosingo, que queda justo al lado de la central de ADO.

¿Por qué camioneta y no ADO? Aunque el ADO es más espacioso y cómodo, es algo lento, hay pocas corridas y al día de hoy cuesta $74. En cambio el pasaje en las camionetas vale $60 y éstas salen tan pronto se llenan (entre 10 y 15 min, es muy concurrido).

El camino tiene muchas curvas ya que es el tramo donde bajas de los altos de Chiapas hacia la selva lacandona. Tras 2 horas de recorrido, llegué a la central de camionetas en Ocosingo. Ahí pregunté cómo llegar a donde salen las combis rumbo a Toniná. Me dijeron que en el mercado, pero no mencionaron COMO llegar al mercado. Total, un taxista me dijo que me llevaba por $25.
Al parecer el sitio arqueológico de Toniná está al final de una ruta de combi y la ida hasta allá salió en $12.

La entrada al sitio sale en $52 y lo que más me llamó la atención es que está rodeada de ejidos zapatistas. Así como lo leen.




Del museo de sitio caminas un pequeño tramo hasta la plaza principal. Del lado izquierdo hay una cancha de juego de pelota.



Pero si volteas a la derecha, observarás de frente la imponente acrópolis que fue la ciudad.



Toniná significa "la casa de piedra" en tzeltal. En sentido metafórico, se refiere a la residencia de las luces del cielo y de las deidades del tiempo; lugar de calendarios y rituales.

La acrópolis está formada por 7 plataformas, una escalera central con 260 escalones y 13 templos en la cúspide. Mide 74 metros de altura, lo que la hace una de las más altas de México.

Una característica única del sitio es que la estructura tiene espacios para palacios, templos, habitaciones y secciones administrativas; algo así como todo en uno. Si se compara, todos los demás sitios arqueológicos tienen una pirámide o construcción para cada tipo de función.

El lugar se encuentra repleto de curiosidades, de las cuales les dejaré varias fotos.

Del lado derecho sobre la segunda plataforma se encuentra la entrada a un laberinto de pasadizos dentro de la pirámide, conocido como el Inframundo.


Pared de las grecas.



Trono de Venus



El templo del monstruo de la tierra.


Algo que me sorprendió del lugar es la gran cantidad de esculturas y relieves de estuco que aún se conservan.




A juzgar por la evidencia encontrada, Toniná fue una ciudad bélica, con Palenque como uno de sus grandes rivales. En el sitio se encuentran muchas representaciones de guerra y cautivos. Curiosamente, muchas de las estatuas (que ahora se resguardan en el museo) están decapitadas.



Terminé mi recorrido por el sitio y el museo poco antes de las 5 de la tarde. Esperé unos 15 a que llegara la combi que me llevaría de nuevo al mercado. Ya estaba atardeciendo y amenazaba con llover por lo que inmediatamente tomé un taxi hacia la central donde agarré la camioneta hacia San Cristóbal. En el camino los gruñidos de mi estómago hicieron me arrepintiera de no comer en Ocosingo, sin embargo no erré en el pronóstico ya que nos llovió en el camino.

Eran como las 8 de la noche cuando llegué a San Cristóbal y tan pronto toqué tierra, me las lancé con las demás chicas para ir a cenar.

Semana Santa 2014: Tikal - parte 1

Escuché al israelita madrugar para tomar un tour a Tikal donde ves la salida del sol. Afortunadamente no tuve problemas para volverme a dormir hasta que sonó mi alarma por ahí de las 7 de la mañana.


Me despabilé y salí a desayunar. Encontré un restaurante donde ofrecían un abundante desayuno por 80 quetzales. Muy parecido a los de México, incluía jugo de naranja, café, frijoles negros, huevo con longaniza del Petén y avena. Sabia decisión para el día largo que me esperaba por delante. Regresé al hostal a preparar la mochila y los víveres, estando lista cuando el transporte pasó por mi a las 9am.

Tikal está lejos de Flores, a una hora de distancia. La carretera rodea medio lago Petén-Itzá para luego avanzar entre la selva y entrar al parque nacional Tikal.


Había una fila de camionetas turísticas a la entrada, digo, ya era "tarde", pero me dio la impresión que ahí siempre hay fila. Para agilizar la entrada, el ayudante del chofer recolectó el dinero de todos los que ibamos en el transporte y se bajó a comprar las entradas. Si eres guatemalteco, el ingreso cuesta Q.25, pero si eres extranjero el ingreso cuesta Q.150. ¡Ouch! Ha de ser toda una minita de oro, la joya de la corona maya.


A la entrada de la zona arqueológica tienen una maqueta del sitio. Ahí el ayudante del chofer nos explicó las zonas en que esta subdividido el lugar y los edificios más importantes, para luego encaminarnos a donde empieza el recorrido y ofrecernos sus servicios de guía.




Como prefiero andar por mi cuenta (además que no traía dinero), me aparté del grupo y comencé a caminar hacia la selva. Noté que otra chica también se separó, así que le pregunté si visitábamos juntas el lugar. Accedió de buena gana y me contó su historia mientras caminamos hacia las ruinas.

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