Mostrando entradas con la etiqueta Pascua. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pascua. Mostrar todas las entradas

lunes, 17 de abril de 2017

Hollókő y tradiciones de Pascua en Hungría

Así como encontré sobre Mohács y los Busójárás, sabía que debía haber algún evento similar para la Pascua, siendo que Hungría es un país tradicionalmente católico. Eventualmente me enteré de una peculiar tradición que se observa durante el lunes después del domingo de resurrección (acá en Europa muchos países dan ese día como feriado, cuando en México los días libres son solo el jueves y viernes santo), donde las hombres salpican de agua a las mujeres jóvenes y en agradecimiento ellas les dan un huevo decorado. La idea detrás de esto es que, cual plantita, los hombres "riegan" a las mujeres para que crezcan bonitas durante el año (remanentes de antiguos ritos de fertilidad).



Cuentan que en la sociedad urbana actual los chicos suelen rociar con perfume (barato) a las chicas pero en tiempos antiguos eran cubetazos de agua (y no precisamente tibia) los que les echaban a las mujeres. Para fortuna de todos, un pueblito en el norte de Hungría conserva la tradición y es famoso por ello.



Hollókő es una villa etnográfica, un asentamiento deliberadamente preservado que muestra características de un grupo étnico, en este caso los Palóc, un subgrupo de húngaros asentados en el norte del país y el sur de Eslovaquia. La parte tradicional del pueblo es muy pequeña: tan solo 2 calles y 55 casas, y tengo la impresión que visitarlo en cualquier otra época del año debe ser un poco aburrido, pero ir en días de Pascua fue definitivamente la decisión correcta.



Dado que no hay tren al poblado y no alcanzamos a rentar a tiempo un auto (era temporada alta), terminamos comprando boletos de autobús para salir el domingo a las 7:30am rumbo a Szécsény, otro poblado cercano. De ahí tomamos un camión local rumbo a Hollókő, llegando a las 10am. Por ser evento especial la entrada al pueblo costó 3000 Ft (~ 10€, normalmente no cuesta) pero incluía también la entrada al castillo.

A esa hora todavía estaba la misa y nos quedamos viéndola hasta que terminó.


Recorrimos lentamente el poblado y visitamos cuanto puesto de comida y artesanías se nos cruzara en el camino .


Subimos al castillo, desde donde se aprecia una bonita vista de los alrededores.

El castillo se encuentra parcialmente destruido y en su interior tiene una sencilla reconstrucción de la vida medieval.

Afuera había recreaciones de los guerreros y armas medievales.

Bajamos de nuevo al pueblo, donde aprovechamos para tomarnos foto con los locales y vimos las primeras impresiones de los cubetazos de agua.


Para la hora de la comida, no nos hicimos de la boca chiquita y pedimos varios platillos entre todos para probar: salchicha, brocheta y rodilla de cerdo, pero lo que más me gustó fue el estofado de cordero servido en olla de pan, un platillo típico de la fecha.


Durante todo el día, los locales recrean varias veces los cubetazos. Unas veces mojan a las chicas...

... y otras veces mojan a los visitantes.


Por supuesto, si eres mujer olvídate de regresar seca a casa. Todos los hombres, niños incluidos como el de ésta foto, te van a salpicar, a lo que una solo contesta "köszi" (gracias). Debo admitir que me hizo sentir un poquito especial ser parte de la tradición. Espero la mojada rinda frutos durante el año.


Por ser día feriado, el último camión de regreso a Szécsény era a las 4pm, por lo que a esa hora tuvimos que regresarnos. Lo malo es que nuestro autobús a Budapest salía hasta las 6:30pm, por lo que aprovechamos a pasear por este otro poblado en lo que hacíamos tiempo.



Afortunadamente descubrimos un bonito lago y disfrutamos del atardecer hasta la hora de partir.