Aunque realmente la UDLA queda en Cholula, pero bueno.
La travesía comenzó desde el domingo 19 por la noche. Bajar mi maleta 3 pisos fue una proeza y más porque pesaba bastante. Eso de viajar 2 semanas con muchos cambios de ropa (camisetas de juego y entrenamiento) no la hacen más ligera.
Salimos del Tec a las 9:30pm pero hicimos la parada obligatoria en un 7-Eleven en la salida a Saltillo para aprovisionarnos de comida para el largo viaje. ¿Lo mejor de eso? El Tec paga.
Mi capacidad para dormir en los camiones es nula; si acaso dormito por ratos y con eso me debo dar por servida. Así que para cuando los choferes se estacionaron a las 7:30am (ya en lunes) en un parador en Querétaro para cargar combustible, fui de las primeras en salir del camión.
Entre que cargaban diesel, que si el equipo se animaba a desayunar y la plática de los choferes con otros de su mismo oficio, perdimos 2 preciosas horas en ese parador. A las 9:30 agarramos carretera de nuevo, tomando un libramiento por el Estado de México.
Películas en el camino: Wall-E y REC, terminándome de estresar esta última por el griterio de los personajes. ¡Pero si era obvio desde el principio que el virus los convertía en zombies! ¿Acaso no conocen Silent Hill o Resident Evil? Yo digo que si tuvieran un Milla Jovovich en la película, se acabaría el problema a los 30 min y todos seríamos felices.
Mi tedio del camino se acrecentó cuando me senté en el primer asiento para poder ver la carretera de frente, con eso que me gusta ser copiloto. Echándole una ojeada al tablero del conductor vi que no iba a más de 50km/h. Además se pararon en 2 ocasiones a ayudar a otros transportistas. ¡Horror! ¿Acaso pensaron que el autobús iba vacio? ¿Que teníamos su tiempo?
Para no alargarles el cuento a ustedes lectores, llegamos a las 3pm al hotel, casi 18 horas desde que salimos del Tec. En ese momento nos dimos cuenta que fue una buena opción desayunar en el parador de Querétaro porque apenas nos estaba dando hambre. Imagínense que no hubiéramos desayunado... ya nos habríamos mordido unas a otras así como en la película.
El día en Cholula fue nublado y fresco y weather.com pronostica que así será el resto de la semana. Pues para nuestra suerte, justo cuando salimos del hotel buscando el Burguer King donde iríamos a comer empieza a llover. Ahi nos ven a 10 chavas corriendo a esconderse bajo los techos de casas mientras que la lluvia arrecia y cae granizo.
No vislumbrabamos el BK pero en la calle de enfrente, en la esquina, hay un Mc Donalds. En la mayoría de los casos es lo último que comería (A falta de pan, tortilla y a falta de ésta, Mc Donalds), pero que más da, el hambre es caraja y más el que la aguanta. Tras 10 minutos esperando que bajara de intensidad la lluvia y ver que no sucedía, nos aventuramos Maru, Bárbara y yo a cruzar.
Justo cuando nos dimos la vuelta para avisarles a las demás que cruzaran, vemos el letrero grande de BK en la esquina de la acera que acabamos de dejar. Para ese momento el resto del equipo estaba cruzando y les gritamos que se regresaran. A nosotras 3 ya no nos dejó el tráfico cruzar tan rápido y nos resignamos a esperar bajo la lluvia; al fin que ya estábamos mojadas.
Para colmo, el entrenador nunca estuvo detrás de nosotras, así que cuando llegamos al BK no podíamos pedir porque no había quien pagara.
A los 10 minutos de esperar sentadas y con la panza gruñiendo cesa la lluvia y llega el coach, a lo que corremos a la caja a ordenar. Ahora si, ¡a comer!

2 comentarios:
jejeje ... siempre tienes altercados con los camiones, comadrita jejeje
la banca de al lado en daai está vacía! te extraño!
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