sábado, 25 de julio de 2009

De rol por el Golfo - dia 1

Emprendimos camino temprano el jueves 19 de junio. Para las 9am nos aprovisionamos en un Oxxo sobre la Carretera Nacional, ya lejos del municipio de Monterrey. Un estúpido conductor de autobús se estacionó detrás del chevy y Lirida tuvo que hacer maniobras para salir de ahí.


Hora y media después atravesamos la ciudad de las glorias, Linares, donde cambiamos de chofer y seguimos el camino dos horas más hasta la primera parada, Cd. Victoria, donde Lula nos recibió para el almuerzo/comida.



Con tanque y estómago lleno dejamos Vicky Ranch alrededor de la 1:30pm. En este tramo nos tocó un retén militar y a los pocos minutos de dejarlo, vimos pasar un convoy bastante largo de camionetas con militares. Sepa a que irían.

Tardando menos de 15 min, la parada en La Morita fue sumamente deliciosa y fui testigo de algo que jamás pensé llegar a ver con mis propios ojos: Lirida comiendo pay de Mango!

En Gonzalez nos tocó lluvia, un presagio de lo que después nos tocaría. Estación Manuel ya no se atraviesa, ahora hay un pequeño libramiento que lo evita y Liri se quedó con las ganas de comer tacos del Tope.


En fin, llegamos a Tampico. Yo iba al volante y llegó un momento en que me desesperé porque quedamos de ver a Yocelin en un punto y la calle nomás no se acababa... pero si la encontramos y nos invitó a su casa. El plan original era quedarnos a dormir con ella pero como acortamos los días de viaje, solo llegamos a comer/cenar.

¡Pero que atracón nos dimos! De entrada nos sirvieron caldo de camarón, seguido por ceviche (con sus respectivas tostadas)y de plato fuerte, pescado y camarones guisados con arroz. Como si no estuviéramos ya bastante llenas, la mamá de Yoce insistió en servirnos nieve de vainilla con galletas. Un poco más y salta el botonazo.


Poco antes de las 7pm emprendimos de nuevo el camino y cruzamos el puente sobre el río Pánuco para adentrarnos en territorio veracruzano. A petición de Liri paramos en El Lindero a comprar queso y longaniza (¿o era cecina?). Unas horas después, cuando anochecía (8:30pm), a una servidora le tocó tomar el volante y seguirle hasta Tuxpan, llegando a las 10pm.

Daniela, una amiga de Coatza pero que estudió en Tuxpan, era quien nos daría asilo para pasar la noche, sin embargo en vez de ir a su casa, nos llevó a una fiesta. Personalmente estaba tan cansada que la primera y única cheve me tumbó; triste pero cierto. A medianoche Liri y yo no podíamos ni con nuestra alma y convencimos a Daniela de irnos a descansar.