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sábado, 4 de mayo de 2019

Győr

Just like Berlin does not represent Germany, Hungary is much more than Budapest. Situated halfway between two of the most important cities of the Austro-Hungarian empire, nowadays capitals of their own countries, Győr is one of those hidden spots usually bypassed by travelers. It entered my list of places to visit since my exchange semester in Hungary, but, for one reason or another, I always skipped it every time I traveled back to Budapest. This year I gave the city a chance on my return trip to Nuremberg.



Trains run often from Budapest-Keleti (cost: ~9€). To maximize my day, I took one that left me 9:30am at Győr. Armed with knowledge from various travel boards, I left my bag at the tourist info center and took a bus towards my first stop, Pannonhalma Archabbey.



The abbey is one of the oldest monuments in Hungary (from 996) and was declared a World Heritage site by UNESCO during its millenium anniversary. Situated on top of a hill, legend says Saint Martin of Tours was born at the feet of the hill, hence its dedicated to him. Myths apart, the abbey complex is a beauty to behold.




Entrance to the complex costs ~8€ and includes a detailed audioguide. The route takes you through the basilica and cript, followed by the library. Do you remember the library from the Beauty and the Beast? It does exist.


My pics couldn't capture the magnificence of the place

On the ceiling, very fittingly, Minerva.

Among the curiosities kept there are the oldest document in hungarian, as well as several incunabula.


This book was printed in Nürnberg


Despite hearing every single recording in the audioguide (history buff here), I finished the tour in 1 hour. After exiting the main buildings, I wandered through the surrounding area and found several awesome lookout points.




My tummy started to rumble, so I made it back to Győr in time for lunch and bought a lángos, because #Hungary. It's a fried flat dough, smeared with garlic sauce, cream and cheese. Needless to say, it went straight to my arteries.


Afterwards, I strolled lazily through the streets of Győr. The city is charming with its baroque style buildings.




At the bishop's palace one can climb the tower and enjoy the panoramic view.




I have to acknowledge that the city center is quite small, so after a couple of hours I was done sightseeing. Without much to do, I spent the rest of my evening sitting at the bank of the Rába before taking the bus back to Germany.



jueves, 27 de septiembre de 2018

Visegrád

Durante mi última visita a Budapest decidí salir de la ciudad y explorar Visegrád, uno de los pueblos de la curva del Danubio, famoso por su castillo en ruinas y las impresionantes vistas que se pueden admirar desde ahí. Para mi fortuna, logré convencer a un amigo local que me acompañara, quien, a pesar de llevar 8 años viviendo en Budapest, jamás había ido a Visegrád.



Es muy fácil llegar y hay 2 maneras de hacerlo con transporte público. Una es tomar el tren desde la estación de Nyugati rumbo a Nagymaros y de ahí tomar el ferry a Visegrád. Los horarios del tren y ferry están sincronizados. La otra es tomar un camión desde Újpest-Városkapu (Estación M3 Újpest). En nuestro caso, optamos por esta última opción, aunque fueron casi 90 minutos de trayecto porque el autobús iba haciendo paradas en cada poblado.


Ya en la zona de Visegrád, nos bajamos en la primer parada al ver las ruinas del castillo. Tras merodear un rato buscando cómo subir la colina, nos topamos con la parte baja del castillo y su torre de Salomón, la cual contiene un pequeño museo sobre la historia del pueblo.




Sin embargo, la meta del día era la fortaleza en lo alto de la colina. Tras una caminata de unos 20 minutos cuesta arriba entre árboles, dimos con la entrada principal.




Tras pagar la entrada, nos dirigimos al mirador, donde se tiene una magnífica vista del Danubio y las colinas a su alrededor. Sobra decir que el clima se prestó para la ocasión.




Como museo, las ruinas albergan pequeñas salas con diferentes exhibiciones (caza y armaduras). Para mi, lo más entretenido fue caminar por todos los rincones e imaginarse cómo fue ese lugar hace cientos de años.





Para la hora en que terminamos de recorrerlo, ya hacía hambre, así que de bajada tomamos una ruta que nos dejó en el mero centro del pueblo y buscamos un restaurante donde comer. Tras reposar la comida, tomamos el camión rumbo al siguiente poblado, Lepence, donde nos relajamos en los baños termales.

Caía el sol cuando emprendimos el regreso a Budapest. Sobra decir que el agua me relajó y me dormí todo el trayecto de vuelta, solo despertando cuando mi amigo me sacudió al llegar a la central de autobuses.

lunes, 30 de enero de 2017

¿Qué chingados hago en Budapest?

Es lo que se han de estar preguntando ustedes. Digo, por algo están leyendo esto. Pues bueno, aquí les va una breve explicación.

Resulta que cuando estaba buscando estudios de maestría, me emocionó mucho encontrar uno con las características que deseaba (sobre todo las materias en inglés), tanto así que no leí a detalle todo lo que involucraba el programa (raro en mi).

Ya aceptada, inscrita y reubicada en Alemania, durante la semana de inducción hubo un evento de bienvenida específicamente para los de mi programa de estudios. Tras tocar varios temas como la carga de materias y el portal de la universidad, mencionaron la obligatoriedad de hacer un semestre de intercambio y cómo aplicar.

¡¿QUÉ?!

Fácil más de la mitad de los extranjeros pusimos cara de susto. ¿Por qué diantres me tengo que ir de intercambio si precisamente ya vengo de fuera a estudiar? Uno de los valores agregados de la maestría en International Information Systems (http://iis.uni-erlangen.de/) es precisamente su énfasis en lo internacional, tanto para atraer alumnos de fuera y formar un ambiente multicultural, como en mandar fuera a los alumnos para que amplíen sus horizontes.

Como alumna regular podía aplicar a cualquier institución con la que mi universidad tiene convenio o incluso irme como free mover (uno arma su propio intercambio). Prácticamente podía aplicar a cualquier parte del mundo, incluso México (tienen convenio con la UNAM y la UDG).

Revisando las opciones, un convenio con una universidad en Tailandia me llamó la atención y no porque hubiera materias de mi área. La idea de conocer ese país y eventualmente viajar por el sudeste asiático se apoderó de mi imaginación. Tras revisar los rigurosos requisitos de su visa (y el hecho que te limitan a una sola entrada y salida, lo cual limitaría posibles viajes), me dio flojera pasar de nuevo por todo el borlote de la papelería. Así que decidí mejor buscar en Europa, al fin que tengo permiso de residencia alemán y debería ser más sencillo hacer cualquier trámite dentro de la UE, ¿cierto?

Descarté varios países. En Francia la gran mayoría de los cursos son en francés, al igual que en Italia con el italiano. Irme a España sería hacer trampa con el idioma. Suiza es muy caro y en Austria todas las materias son en alemán. "¿Pero que no fuiste a aprender el idioma?" pensarán. Si, pero no es lo mismo hablar en el día a día (en el cual me considero competente) que el argot técnico de una disciplina, además tendría el acento austriaco de por medio (y tengo suficiente con los dialectos franconio y bávaro).

Entre las opciones también venía Hungría y mi ratón echó a andar. Budapest es una de las grandes capitales europeas, reconocida por su arquitectura y cultura. Su ubicación en Europa del Este es ideal para seguir viajando y el costo de vivir es muy barato.  ¿Por qué no ir?

Apliqué a finales de enero del año pasado y para finales de febrero me informaron que había sido nominada según mi elección. Tenía la opción de cursar el semestre de verano/otoño o invierno/primavera. Elegí esta última para poder disfrutar la ciudad en ambas estaciones. En abril me contactaron de la universidad anfitriona, pero como estudiaría hasta el 2o semestre del año no había mucho por hacer.

En noviembre se abrieron las aplicaciones para el período en que yo iría y empecé la búsqueda de un departamento. Tuve suerte en dar con otra mexicana que conocí en el Tec y está estudiando también acá en Budapest (¡Hola Elisa!). A principios de enero compré mi boleto de avión y como no hay plazo que no se cumpla, heme aquí. Que vengan las aventuras.