Erasmus es el programa europeo de intercambio universitario (https://es.wikipedia.org/wiki/Programa_Erasmus). Según Wikipedia, en el 2017 se cumplen 30 años de su existencia (contando a sus antecesores) y se ha colado en la cultura popular, ya que se han escrito novelas e incluso filmado documentales y películas sobre las vivencias de los estudiantes (una muy famosa es L'auberge espagnole con Romain Duris - https://es.wikipedia.org/wiki/L%27auberge_espagnole).
A lo que quiero llegar es que, para la población en general escuchar que estás de intercambio Erasmus significa peda y la verdad, se lo han ganado a pulso, a su vez que esta fama hace que varios de los estudiantes vengan con esa idea. ¿Círculo vicioso tal vez?
Los mentores de las ESN organizan muchísimos eventos durante todo el semestre para integrar a los extranjeros. Al menos en mi universidad, cada miércoles se visita un bar distinto y los viernes son días asegurados de fiesta. Sin embargo, también organizan actividades culturales y viajes a ciudades dentro y fuera de Hungría. El viaje a Eger (https://es.wikipedia.org/wiki/Eger) fue precisamente el primero que organizaron este semestre.
El punto de reunión fue frente al edificio principal de la uni, donde abordamos el autobús que nos llevaría a esta pequeña ciudad a 140km de Budapest. Lo malo fue que salimos en viernes casi a las 4pm, nos pescó el tráfico y tardamos alrededor de 30 min en salir de la capital.
Ya en Eger, llegamos al motel y nos juntamos en grupos de 4 para la asignación de habitaciones, donde me tocó estar con 3 chicas de Estados Unidos. Cenamos ahí mismo, ya que la cena estaba incluida. Una hora más tarde, nos llevaron a la cata de vinos de un viñedo local, donde nos dieron a probar 2 vinos blancos, 1 rosado y 2 rojos. Mi favorito fue el rosado y terminé comprando una botella.
De regreso en el hotel, hubo fiesta en 2 cuartos pero yo me fui a dormir como a la 1am.
A la mañana siguiente, tras el desayuno nos llevaron a visitar el castillo de Eger, muy importante en la historia húngara porque en 1552, 2,000 pobladores (húngaros, obvio) repelieron el ataque del poderoso ejército otomano con 40,000 turcos. Eventualmente los turcos regresaron en 1596, conquistaron la ciudad y Hungría fue parte del imperio otomano durante 150 años.
Tras la visita guida por el castillo, nos dieron tiempo libre para recorrer el centro de la ciudad.
Plaza Dobo
Iglesia Minorita
Entre calles
Basílica
Subí el estrecho minarete turco, desde donde se aprecia una linda vista de la ciudad.
Tras una ronda de juego se ocultó el sol y empezó a hacer más frío, por lo que regresamos al motel a cenar y por supuesto, a seguir la fiesta. Los mentores organizaron un rally por todo un piso del motel con varias estaciones, cada uno con un juego. La juerga empezó temprano y como buena abuela, de nuevo me escabullí a dormir por ahí de la 1am. Como era de esperarse, a la mañana siguiente no había casi nadie en el desayuno, donde me enteré que varios le dieron hasta las 5am.
Para curar la resaca, los mentores planearon una ida a un baño termal. Jamás había uno a mi vida y vaya que fue una buena y relajadora experiencia. Además, eso de nadar en agua calientita (y sulfurosa) mientras estás al aire libre está genial.
Estuvimos unas 3 horas en el balneario y luego nos llevaron a comer a un restaurante en el centro de Eger, tras lo cual emprendimos el regreso a Budapest. Sobra decir que me quedé súper dormida durante todo el camino, al igual que todos en el autobús.










