Me fue un poco difícil de creer que Juan se casaba, sin embargo como buenos amigos ahí estuvimos - después de perdernos un poco en llegar al hotel y al salón.
La recepción fue en una quinta, muy bonita, y la noche se prestó para estar al aire libre. Tras la excelente fiesta y un agradable after, nos fuimos a dormir ¡a las 7am!
Me costó un poco de trabajo conciliar el sueño y tuve que cerrar las cortinas para que no entrara la luz del sol. Medio descansé porque para la 1pm teníamos que hacer check out y emprender el camino de regreso a Mty.
Mi vuelo a Villahermosa salía hasta las 8pm, por lo que tuve suficiente tiempo para comer. Terminé de preparar mi mochila y esperé a que Liri y Babs pasaran por mi para llevarme al aeropuerto.
Por la fecha el vuelo iba lleno, sin emabrgo fue un gran aliviane llevar solo equipaje de mano: haces menos fila y no hay que esperar a que entreguen las maletas en el destino.
Para cuando llegué a Villahermosa me empezó a entrar el cansancio del día. Solo quería tomar un taxi y llegar al hotel. Ahí ocurrió el primer desfalco: $250 por el servicio de taxi. ¿¡Qué!? ¡Ni que estuviera en Monterrey! Para colmo, no aceptan tarjeta, solo efectivo.
Total, llegué al hotel. Es el Misión Express, anteriormente Howard Johnson. Incluso los letreros en las calles tienen este nombre, aún no los actualizan.
Como no sabía nada de Raquel y su hermana - mis otras compañeras de viaje - no me quise dormir inmediatamente. Sin embargo para medianoche no aguanté más y caí rendida.
Hora y cacho después sonó mi celular. Ya estaban en el hotel. ¡Por fin!
La mañana siguiente me sorprendió a las pocas horas; supongo es la costumbre del trabajo porque para las 7am ya estaba despierta, lo cual no estuvo nada mal ya que aprovechamos para almorzar muy bien en el hotel y lanzarnos a Comalcalco.
Del hotel caminamos hasta los transportes Comalli, que salen cada 15min a Comalcalco. El trayecto duró una hora en la camioneta con clima, durante el cual aproveché a dormir un rato.
Ya en la ciudad, tomamos un taxi a la hacienda Jesus María, aunque la gente del lugar la conoce como la Chocolatera. Eran las 10am y nos pegamos a un recorrido que acababa de empezar. Ahí nos explicaron sobre las plantas que tienen en la hacienda (vainilla, canela, pimienta gorda, además de cacao) y cómo se hace un injerto de cacao. Nos llevaron a la pequeña fábrica y nos mostraron el proceso de convertir el grano en polvo y tabletas. Al final de la visita te dan un paseo por la antigua casona y te muestran cómo hacer chocolate de forma artesanal.
Mientras comprábamos chocolate en la tienda, preguntamos al dependiente sobre cómo regresar a la ciudad. Corrimos con suerte, ya que otros compradores, que también estuvieron en el recorrido con nosotras, se ofrecieron a darnos aventón hasta la zona arqueológica.
Comalcalco es de las pocas ciudades mayas en Tabasco y es curiosa por su uso de ladrillos en las construcciones en lugar de piedra caliza, la cual no existe en la región. Además, se ha notado que algunas construcciones son muy similares a las de Palenque, pudiendo indicar una relación entre las 2 ciudades.
De regreso no tuvimos aventón, así que caminamos el acceso de la zona arqueológica hasta la carretera, donde tomamos un camión rumbo a Comalcalco y de ahí, de nuevo los Comalli rumbo a Villahermosa. Caminamos al hotel, recogimos las maletas y tomamos taxi a la central de autobuses ADO. Curiosamente, a Palenque no salen autobuses, sino unas camionetas rápidas llamadas Sprinters. Sin importar el tipo de transporte, yo caí rendida, durmiendo todo el camino.
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